¿Cómo valoras tu riqueza?

Publicado por en Sep 21, 2014 en General |

He encontrado estas dos historias, casualmente o causalmente, y he pensado, que dos historias que hablan de lo mismo… quizás quieran enseñarme o recordarme algo… Y así ha sido…

Ahora las comparto contigo, por si…

¿Te atreves tú ahora a valorar tu reino, tu riqueza…?

Érase una vez, un padre rico que llevó a su hijo de viaje al campo, con el objetivo de que el niño valorara lo afortunado que era de poder disfrutar de tal estatus y se sintiera orgulloso de él.
Marcharon fuera todo el fin de semana y se acomodaron en una granja con gente campesina muy humilde. A la finalización del viaje, de regreso ya a casa, el padre preguntó a su hijo:
– “¿Qué te pareció la experiencia?”
– “Buena”, contestó el hijo con los ojos puestos en la distancia.
– “¿Te diste cuenta de lo pobre que pueden llegar a ser estos campesinos?”
– “Sí, padre”
– “¿Y qué aprendiste, pues?”, insistió el padre.
– “Muchas cosas, papá…que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro… nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos y otras bellezas… que nosotros tenemos lámparas importadas para alumbrar nuestro jardín, mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna… que nuestro patio llega hasta la cerca, y el de ellos abarca el horizonte… que nosotros compramos nuestra comida… ellos siembran y cosechan la de ellos… nosotros cocinamos en cocina eléctrica… ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña… para protegernos, nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas… ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos… nosotros vivimos conectados al móvil, al ordenador y al televisor… ellos, en cambio, están conectados a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus labores agrícolas… tú y mamá tenéis que trabajar tanto que casi nunca os veo… ellos tienen tiempo para hablar y convivir cada día en familia…”
Al terminar el hijo la exposición, el padre se quedó mudo. Entonces, su hijo añadió:
– “¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos y lo ricos que podemos llegar a ser!”

Esta segunda historia, también es una lección para valorar cómo magnificamos lo que tenemos y cómo somos realmente, de valiosos…

Y TÚ REINO, ¿CUÁNTO VALE?

Cuando Alejandro Magno fue a la India, se encontró con un monje desnudo en el desierto.

-¡Soy Alejandro Magno! -declaró.

El místico respondió:
-No es posible.
Alejandro replicó:
-¡Qué absurdo! Te lo estoy diciendo yo en persona y, como puedes ver, mis ejércitos están por todas partes.
El místico dijo:
-Puedo ver tu ejército, pero aquel que se llama a sí mismo «Magno» todavía no ha alcanzado su grandeza, porque la grandeza vuelve humildes a las personas. Y ello es debido a que la grandeza es un fracaso, un fracaso absoluto.
Alejandro Magno era discípulo de Aristóteles, que le había educado en la estricta lógica. No le interesa la verborrea mística.
-No creo en todas esas cosas -dijo-. He conquistado el mundo entero.
El místico le preguntó:
-Si tuvieses sed y en este desierto no hubiese agua en kilómetros a la redonda, y yo te ofreciese un vaso de agua, ¿qué estarías dispuesto a darme a cambio?
-La mitad de mi reino -contestó Alejandro.
El místico dijo:
-Y si no te lo vendiera por la mitad de tu reino. Si te dijera: o me das todo tu reino o te quedas sin el vaso de agua. ¿Qué harías? Tienes sed, te estás muriendo y no hay posibilidades de encontrar agua en ningún sitio.
-Entonces, naturalmente -dijo Alejandro-, te daría todo mi reino.
El místico se rió y dijo:
-De modo que ese es el precio de todo tu reino, ¡un vaso de agua! ¿Y crees haber conquistado el mundo? A partir de hoy, deberías empezar a decir que has conquistado un vaso lleno de agua.

Y vuestro reino ¿cuánto vale?

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